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martes, 10 de septiembre de 2013

La naturaleza última de las cosas

Ya por aquel entonces, Sénex era un gran maestre -un anciano sabio, pero en forma-, había recorrido los siete u ocho caminos del Dharma y se había leido muchas veces el Tao Te King.
La meditación, la acupuntura y los sudokus le empujaron a emprender un gran viaje hacia lo más alto de la más alta cumbre, en pos de la verdad última y del Nirvana y tal.

Y dice la leyenda que al punto de alcanzar su destino, en el momento de posar su mano sobre la cumbre e impulsar su cuerpo para subir tuvo el gran sabio un tirón en el gemelo que casi le hizo caer al vacío.


Una vez arriba, recuperado del dolor muscular, lo que Sénex vió fue el gran árbol de la vida, el árbol de la ciencia, el Yggdrasil de la creación, la misma Higuera sobre la que meditó Buda y el Baobab del Principito, todo ello mezclado muy confusamente.
Debajo del árbol, un anciano yogi muy muy mayor en posición de loto. Sobre la calva de este anciano, otro anciano yogi pequeñito y sobre la calva de éste, otro más pequeño todavía. Se trataba pues de una sucesión de tres ancianos cada uno más pequeño que el anterior. Según dicen, el último debía ser más anciano pues la artrosis no le permitía permanecer mucho rato en posición de loto.

"Oh grandes sabios, entidades de lo profundo. El destino me ha traído aquí para que os pregunte ¿Cuál es la naturaleza última de las cosas, fundamental para escapar del Duhkha?" Preguntó Sénex.


El primero de los Ancianos abrió la boca y pronunció

"kkkkaaaaa..."

El segundo en un tono más agudo abrió su boquita y dijo 

"effffffeeee..."

El tercer y último en un tono aún más agudo que el anterior dejó escapar un casi inaudible

"ccccccceeeee..."

Y en ese instante la lúz de la sabiduría brilló en el alma de Sénex más que nunca. Por fin lo había comprendido, K F C, Kentucky Fried Chicken, eso es, ¡Claro!. Sin decir más, se dio la vuelta y emprendió el viaje de regreso.


Así comenzó la REVOLUCIÓN.


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Conversaciones

Me he lanzado a la piscina del humor desde un quinto piso, 0 riesgos.
Aquí van unas conversaciones con mi amigo Jon que han sido inmortalizadas. Jon fue mi maestro y mentor, de él aprendí el noble arte del cine cutre y self-descojoning.

http://www.youtube.com/watch?v=zLiaqd80BfY


BUM! Ahora no podéis sino amarlo.

domingo, 16 de junio de 2013

Sueño Sci-Fi

Mi sueño de hoy reúne los componentes de una novelilla de ciencia ficción pretenciosilla: 

>>Estaba en el colegio, era niño. Pero no era un colegio normal, no. Se trataba de una basta pradera en la que los niños de cada clase llevaban un pañuelo de un color determinado que los diferenciaba de los de otras clases y edades --recuerdo que el mío era azul marino--. Además cada clase debía permanecer en una inmensa proporción de pradera --que, a menudo tenía una colinita o alguna ruina, mi clase disfrutaba de un monasterio abandonado en el que solo hablábamos en inglés-- y no mezclarse con los de las otras clases (aquí la parte denuncia social).
Por alguna razón, yo emprendía un largo viaje y me escapaba de mi zona, desoyendo el consejo de mis compañeros de pañuelo azul marino. En mi andadura, recuerdo pañuelos amarillos, verdes, rojos...En un momento dado, llegué a una colina donde se estaba llevando a acabo un juicio sumarísimo, eran niños mayores, --yo creo que en el sueño debía tener unos 9 años y esos niños debían rondar los 14-- portaban pañuelo rojo. Había unos profesores que presidían el acto. En el juicio, condenaban a un chico de la clase por--atención:-- "no reconocer el sistema". La pena fue "caer empujado por todos desde el tobogán más alto y peligroso" --muy en la lógica del sueño la verdad--.Creo recordar que de algún modo yo le ayudaba y me escapaba con él. Este chaval, resultaba ser una figura carismática y de profundas ideas. Se convertía en algo así como el "Che Guevara" de todo aquello y yo le seguía y apoyaba. Después me desperté.<<
La verdad es que en el sueño solo se revela el tomo 1 de la historia, el "nudo". Me falta saber lo que pasa luego, si conseguimos o no alzar el puño contra los malvados profesores opresores. Además reúne los componentes de un best-seller: mundo extraño, viaje a lo salvaje, denuncia social, aventura revolucionaria...Me encanta mi papel secundario en la revolución, mi subconsciente podía haberme reservado el papel protagonista, pero prefirió dejarme en un segundo plano, como testigo del gran cambio.

viernes, 1 de marzo de 2013

Nuevo deporte: Slow Combat.

Esta es una idea compleja que me apetece explicar. El otro día estaba pensando en fluidos no newtonianos (un pensamiento nada fuera de lugar), me refiero a esos fluidos que parecen como una pasta pero que según los golpeas se vuelven duros como una piedra.

Esas cosas son maravillosas, es muy mítico hacer un fluido no-Newtoniano con maicena (mezclarla con agua para crear una pasta muy loca). Puedes echar las tardes golpeando la pasta esa y viendo como se hace dura al contacto de tu puño y luego se vuelve a pastizar --libera tensiones, lo aseguro--.

(para más información a cerca de este punto recomiendo el video del hormiguero:
http://www.youtube.com/watch?v=k4HPQ-KDvsE        )


Resulta que algunos chalecos antibalas están hechos de uno de estos fluidos --el kevlar, creo-- de modo que se me ocurrió lo siguiente:
Supongamos que quieres matar a un antidisturbios con chaleco --Todo hipotético-- y eres una persona muy docta en fluidos no newtonianos, un erudito en este campo. Sabes que un disparo sería inutil pues la bala rebotaría, así que decides acercarte y clavarle --importante: muy lentamente-- un cuchillito, poco a poco, con calma, pegarte un minuto empujando suavemente el puñalito. A final, como el fluido no se endurece si no le imprimes mucha energía, conseguirás ensartarlo.
Que la única forma de matar a esos tíos sea a base de puñaladitas lentas, suaves, asestadas con mucha paciencia, violentando el concepto de puñalada.

Llevar esto más allá de toda lógica y pensar en la creación de un nuevo tipo de lucha: el Slow Combat. Lucha con puñalitos y chalecos antibala. Un estilo marcial muy técnico, tipo taichi pero letal. Me los imagino haciendo algarabías, piruetas muy extrañas pero muy lentas, en el Slow Combat el arma más letal es la lentitud.
Pensar que si por desgracia no eres capaz de asestar el golpe con la lentitud y precisión adecuada y has conseguido penetrar en el kevlar pero no lo suficiente, tu rival aproveche tu ineficacia y ejecute un giro muy brusco de cadera --un PIM PAM-- consiguendo que el fluido se endurezca mucho y doble, e incluso rompa tu puñal, dejándote desarmado. ¡Que esta maniobra loca tenga, de hecho, nombre: LA HOPFMAN! --nombre alemán, que suena muy técnico--
Ya me imagino al comentarista exaltado:
--Cuidado, cuidado, ha errado el golpe, que fallo, demasiado rápido...
--ATENCIÓN, ATENCIÓN, ¡Le está haciendo la Hopfman! ¡Una Hopfman, magníficamente ejecutada!


BONUS TRACK: Todo lo anterior --Slow Combat-- pero luchando sobre una piscina de maicena como la del hormiguero, eso sí, de 5 metros de profundidad. Un combate exacerbadamente técnico y de ataques lentos pero sobre un soporte que te obligue a moverte rápido porque si no te hundes. Doblemente no-Newtoniano y doblemente violentado.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Frisbi con Ipads

Una idea al estilo Miguel Nogueira (el maestro de estos zascarrillos).
Que los multimillonarios juguen al Frisbi con carísimos ipad último modelo. Que aprovechen de ese modo la planicie de "gadged"

La forma ulterior de despilfarro. ¡Pero cuidado! Este juego tiene sus reglas, si se cae y se rompe la pantalla ¡Se cambia de ipad, hombre por Dios!

Emptiness Muffin

Soy amante de las bolsas de magdalenas de kilo marca día (o eroski en su defecto). Esas preciosidades monoenvueltas --palabra inventada--, que puedes comprar en cantidades industriales por solo un euro.
¡Joder!, ¡Abrí una de esas bolsas y me encontre que, entre la maraña de magdalenas monoenvueltas había un envoltorio vacío pero hinchado de aire!
No se aprecia bien, pero se trata de el papelito de celofán del envoltorio encerrando un espacio sin magdalena, una metáfora del vacío perfecto. Un claro indicio de la decadencia post-industrial.
Atención a lo gorda que es la mano que abraza la bolsa.

Bueno, la idea de que un empleado de la cadena de montaje tenga un mal día, y decida tirarse un pedete --una llufita para ser precisos-- dentro de uno envoltorios y lo devuelva al proceso de envasado como si nada. Se trataría de una broma maestra.
Lo central de esta idea, el kernel de lo que quiero expresar, es que yo nunca percibiría semejante jugada, porque para mí esta bolsita vacía es una reliquia, una rareza, la guardo como oro en paño y jamás violaré su sagrada clausura para oler el interior, nunca seré capaz de hacer una cosa así.

Tapar una cocacola con un gajo de mandarina

Estaba comiendo y se me ocurrió la siguiente chorrada:


La idea de que si vas al Palace, o a un restaurente my snob y exclusivo, y pides una coca cola cero, te ponen la lata abierta, pero la tapan cuidadosamente con un gajo de mandarina seleccionado para caber perfectamente en la abertura de la cocacola --Imaginemoslos desojando cientos de mandarinas hasta encontrar  un gajo adecuado--.
Sería como las sombrillitas de los cockteles pero mucho mas "casual". Podríamos contextualizar la idea y decir que es una forma muy sofisticada de impedir que se escape el gas, o incluso podríamos traspasar la línea que separa el bien del mal e imaginar que estos ricachones sin escrúpulos utilizasen mandarinas modificadas genéticamente --millones malgastados en eugenesia-- para que sus malditos gajitos encajen magistralmente en la apertuera.
Ríos de tinta, se vertirán acerca cómo lo exclusivo y lo vulgar se aunan en esta cosa.